MARINE PIRATA, DE HEROE A TRAVA

Cansado de sentirse inadecuado y de vivir una mentira, el capitán de 42 años se sometió a una intervención irreversible. “Contemplé la posibilidad de suicidarme”, reconoció

El capitán Ian Hamilton pertenecía a la armada británica. Durante 20 años sirvió a su país al combatir en todos los frentes de batalla en donde lo necesitaron. Pero ahora enfrenta su lucha más difícil.

“Nada me preparó para el coraje que necesité para convertirme”, destacó el miembro de la unidad de paracaidistas. A los 42 años, decidió transformar su vida para siempre.

“Tus ojos están muertos”, le había dicho una amiga al ver una foto en la que estaba vestido de soldado. Ian reconoció que la joven tenía razón. Esa imagen fue la última que se tomó con el uniforme.

Comenzó terapia y luchó por descubrir el motivo de su descontento. “La respuesta fue sencilla, las consecuencias devastadoras. La única forma para ser feliz sería convertirme en la mujer que deseaba ser desde hacía tanto tiempo”, recordó.

Pero no se trató de una decisión sencilla. Llegó a considerar el quitarse la vida. “Contemplé la horrible idea todos los días”, confesó el ex soldado. “Hasta intenté ahorcarme justo antes de año nuevo”.

Pero Ian deseaba vivir y optó por la solución más valiente. Se sometió a una intervención de cambio de sexo en Tailandia. La misma es irreversible y duró 12 horas, según informó el diario Daily Mail.

Pero más doloroso que la operación fue el rechazo. Cuando le confesó a la armada cuáles eran sus planes lo removieron de su puesto. Involucraron a abogados y prometieron graves consecuencias. Hasta lo amenazaron de llevarlo a una corte marcial si hacía pública su historia.

Ian fue olvidado por sus compañeros, subordinados y superiores. “Pasaste de ser un héroe a no ser nada”, le aseguraron.

Su familia también le dio la espalda. “Nuestro hijo está muerto. No te contactes con nosotros nunca más”. Esas fueron las palabras con las cuales sus padres y dos hermanos se despidieron en una carta. La misma fue enviada con una caja llena de sus pertenencias.

Pero Ian no se desalentó. El simple placer de ser una mujer vale el precio que debí pagar”, aseguró quien ahora es conocida como Jan Hamilton. En el corto plazo planea una última intervención, la cirugía genital, para terminar de dar forma a su sueño, bueno aunque mas que dar forma es sacársela.

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